
Wicho
Wicho nace en Aleta Wendo, en la región de Sidama (Etiopía), entre los 1.800 y 1.900 metros sobre el nivel del mar. En esta zona montañosa del sur del país, las temperaturas moderadas y las precipitaciones constantes favorecen una maduración lenta y equilibrada de las cerezas. Los cafetales crecen bajo sombra natural de árboles autóctonos como Zigba, Doka, Wanza y Weyira, creando un ecosistema diverso que protege el suelo y aporta estabilidad al cultivo. Un terroir que se traduce en taza con claridad y matices bien definidos.
Detrás de este lote está Yitbarek Tilahun, productor de segunda generación y responsable de la estación de lavado donde se procesa el café. Junto a su esposa lidera un proyecto familiar construido con visión de largo plazo, en el que sus cuatro hijas están llamadas a participar cuando llegue el momento. Uno de los aspectos más distintivos de la estación es el tratamiento natural de las aguas residuales mediante campos de vetiver, una planta cuyas raíces actúan como un sistema de filtración natural, permitiendo purificar el agua sin químicos. Un equilibrio entre tradición, precisión y responsabilidad que define el carácter del proyecto.
Este lote, de variedad 74/140, se procesa mediante método Lavado siguiendo el protocolo clásico etíope. Tras la recolección manual de las cerezas maduras y una primera selección, el café se despulpa mecánicamente y se hace una selección de cerezas defectuosas por densidad mediante flotación. La fermentación se realiza en tanques de hormigón durante 48 a 72 horas, ajustando los tiempos según las condiciones climáticas. Después del lavado en canales, el café se seca lentamente en camas africanas elevadas y pasa por una nueva selección manual para eliminar defectos. Todo el proceso está orientado a preservar limpieza, equilibrio y transparencia aromática.
En taza, Wicho presenta un perfil clásico y elegante, donde destacan notas de té negro y limón que aportan frescura y estructura desde el inicio. A medida que evoluciona aparecen matices más suaves de melón y cacao, construyendo una sensación dulce y estructurada. Su cuerpo medio-ligero y su acidez media-alta aportan dinamismo y fluidez a la taza, manteniendo un perfil representativo de principio a fin.
Con una puntuación de 83 y un perfil tostado específicamente para espresso, Wicho es un café que brilla bajo presión: ahí su acidez cítrica y su perfil tea-like cobran toda su intensidad. Una taza luminosa que combina la elegancia clásica del lavado etíope con el trabajo cuidadoso de una familia que entiende el café como legado.
Original: $13.54
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Description
Wicho nace en Aleta Wendo, en la región de Sidama (Etiopía), entre los 1.800 y 1.900 metros sobre el nivel del mar. En esta zona montañosa del sur del país, las temperaturas moderadas y las precipitaciones constantes favorecen una maduración lenta y equilibrada de las cerezas. Los cafetales crecen bajo sombra natural de árboles autóctonos como Zigba, Doka, Wanza y Weyira, creando un ecosistema diverso que protege el suelo y aporta estabilidad al cultivo. Un terroir que se traduce en taza con claridad y matices bien definidos.
Detrás de este lote está Yitbarek Tilahun, productor de segunda generación y responsable de la estación de lavado donde se procesa el café. Junto a su esposa lidera un proyecto familiar construido con visión de largo plazo, en el que sus cuatro hijas están llamadas a participar cuando llegue el momento. Uno de los aspectos más distintivos de la estación es el tratamiento natural de las aguas residuales mediante campos de vetiver, una planta cuyas raíces actúan como un sistema de filtración natural, permitiendo purificar el agua sin químicos. Un equilibrio entre tradición, precisión y responsabilidad que define el carácter del proyecto.
Este lote, de variedad 74/140, se procesa mediante método Lavado siguiendo el protocolo clásico etíope. Tras la recolección manual de las cerezas maduras y una primera selección, el café se despulpa mecánicamente y se hace una selección de cerezas defectuosas por densidad mediante flotación. La fermentación se realiza en tanques de hormigón durante 48 a 72 horas, ajustando los tiempos según las condiciones climáticas. Después del lavado en canales, el café se seca lentamente en camas africanas elevadas y pasa por una nueva selección manual para eliminar defectos. Todo el proceso está orientado a preservar limpieza, equilibrio y transparencia aromática.
En taza, Wicho presenta un perfil clásico y elegante, donde destacan notas de té negro y limón que aportan frescura y estructura desde el inicio. A medida que evoluciona aparecen matices más suaves de melón y cacao, construyendo una sensación dulce y estructurada. Su cuerpo medio-ligero y su acidez media-alta aportan dinamismo y fluidez a la taza, manteniendo un perfil representativo de principio a fin.
Con una puntuación de 83 y un perfil tostado específicamente para espresso, Wicho es un café que brilla bajo presión: ahí su acidez cítrica y su perfil tea-like cobran toda su intensidad. Una taza luminosa que combina la elegancia clásica del lavado etíope con el trabajo cuidadoso de una familia que entiende el café como legado.






















